La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, fue adoptada durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992 y ha sido ratificada por 196 Estados, que constituyen las «Partes», las partes interesadas, de la Convención.

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La Conferencia de las Partes (COP), constituye el órgano supremo de la Convención. Se reúne anualmente en conferencias mundiales en las que se adoptan decisiones para respetar los objetivos de lucha contra el cambio climático. Las decisiones solo se pueden tomar por unanimidad de las Partes o por consenso, de ahí la dificultad de conseguir acuerdos ambiciosos, justos y vinculantes. La COP que se celebrará en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre será la 21ª, de ahí el nombre de COP21.

La COP21 de París es especialmente relevante, pues en ella se debe alcanzar un acuerdo que permita mantener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de los 2ºC a finales del siglo XXI. Esto difícilmente ocurrirá si no mantenemos la concentración de CO2 en la atmósfera por debajo de las 450 ppm (actualmente estamos en unas 400 ppm).

Escenarios de emisiones de gases generados por uso de combustibles fósiles. El grupo de científicos de Naciones Unidas y la Agencia Mundial de Meteorología exponen diferentes resultados. La línea plana de –o-o-o- supone lo que permitiría estabilizar el clima. La línea ascendente de ----- lo que alcanzaríamos si mantenemos el actual ritmo. Las curvas de diversos colores muestran diferentes evoluciones dependiendo de que hagamos más o menos por reducirlas.
Escenarios de emisiones de gases generados por uso de combustibles fósiles. El grupo de científicos de Naciones Unidas y la Agencia Mundial de Meteorología exponen diferentes resultados. La línea plana de –o-o-o- supone lo que permitiría estabilizar el clima. La línea ascendente de —– lo que alcanzaríamos si mantenemos el actual ritmo. Las curvas de diversos colores muestran diferentes evoluciones dependiendo de que hagamos más o menos por reducirlas.

Los acuerdos de la COP21, sean cuales sean, entrarán en vigor el 1 de enero de 2020.

¿Por qué el objetivo de 2ºC?

2ºC es el calentamiento máximo que se podría considerar “seguro” para evitar un punto de no retorno, es decir, un calentamiento tal en el que la naturaleza dejaría de absorber CO2 y se convertiría en un emisor neto de gases de efecto invernadero (por liberación del metano de la tundra, del fondo del mar, por incendios forestales generalizados y masivos…). Esto desencadenaría una serie de círculos viciosos (retroalimentación) que nos conducirían a un enorme listado de problemas, y todos importantes. Simplemente mencionar aquellos que pueden afectar al ser humano de una región como la nuestra, bajo un punto de vita “egoísta”:

  •  Olas de calor extremo, con efecto en agricultura y la salud humana.
  • Cambio en patrón de lluvias: en general, donde llueve poco lo hará menos, y donde llueve más, se intensificarán en exceso. En nuestro caso, ya tenemos los datos que nos dice que llueve diferente: lluvias más intensas cuando llueve, y periodos más largo de sequía.
  • Disminución de alimentos de todo tipo de origen debido a peores condiciones generales de producción.
  • Mayor extensión de enfermedades tropicales y alérgicas porque los transmisores (p.e. mosquitos) van encontrando más calidez en zonas antes vedadas por el frio.
  • Pérdida de las playas, inundaciones de zonas urbanas (p.e. La Manga)  y la actividad turística.
  • Mucho más dinero empleado en infraestructuras costeras (mucho más de lo que imaginamos) al estar tantas ciudades junto al mar.

Desafortunadamente, nos encontramos en la trayectoria de emisiones que nos conduce a esta situación, siendo el año 2015 el más caluroso de la Historia.

Registros de temperaturas globales de los años más calurosos. 2015 destaca sobre el resto, con algo más de 0.8 ºC sobre la media del siglo XX. Fuente: Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU (NOAA) Las buenas noticias es que aún tenemos cierto margen de maniobra para evitarlo, o al menos reducir la fuerza de los impactos y aprovechar la necesidad de cambiarlo todo. Y, muy recomendable según la Ciencia, hay que hacerlo a un ritmo intenso para aprovechar las oportunidades y crear empleo, seguridad, equidad y bienestar.
Registros de temperaturas globales de los años más calurosos. 2015 destaca sobre el resto, con algo más de 0.8 ºC sobre la media del siglo XX.
Fuente: Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU (NOAA)

Las buenas noticias es que aún tenemos cierto margen de maniobra para evitarlo, o al menos reducir la fuerza de los impactos y aprovechar la necesidad de cambiarlo todo. Y, muy recomendable según la Ciencia, hay que hacerlo a un ritmo intenso para aprovechar las oportunidades y crear empleo, seguridad, equidad y bienestar.

Ejemplo de Número de empleos creados por cada millón de dólares invertidos. Fuente: Blue Green Canada. Como Canadá puede crear más empleos y reducir la contaminación. 2012
Ejemplo de Número de empleos creados por cada millón de dólares invertidos. Fuente: Blue Green Canada. Como Canadá puede crear más empleos y reducir la contaminación. 2012

¿Qué cabe esperar de la COP21?

Lo cierto es que hay buenas expectativas sobre ciertos avances muy significativos. Los precedentes recientes hacen tener cierta esperanza. Hablamos del pacto entre EEUU y China que prevé que para 2025 EE UU, recorte sus emisiones de gases que retienen el calor (dióxido de carbono y otros) entre un 26% y un 28% con respecto a los niveles de 2005. China —el mayor emisor mundial— seguirá aumentando sus emisiones hasta alcanzar su nivel máximo en torno a 2030 —o antes si fuera posible—, fecha en la que iniciará la reducción. Es la primera vez que Pekín se fija un plazo para iniciar la rebaja de sus emisiones.

Por su parte la Unión Europea  se presentará a la cumbre con un objetivo vinculante de reducción de al menos un 40% la reducción de las emisiones nacionales en el 2030 en comparación con 1990. Este objetivo estaría en sintonía con el objetivo de reducción de emisiones del 80% para 2050.

Son grandes avances, sí, pero aún podemos ir más allá y cosechar más beneficios si somos ambiciosos. Se están dando los pasos correctos, nos estamos moviendo, pero el clima está cambiando ya y la ciencia tiene dudas sobre si nos movemos lo suficientemente rápido.

¿Y después de la COP21?

Como se suele decir “espera lo mejor, pero trabaja para lo peor”. La sociedad civil no puede quedar impasible a la espera de un acuerdo internacional. Llevamos unos 20 años de conferencias y nada ha cambiado desde entonces. Seguimos encarrilados en una trayectoria que nos llevará al desastre.

¿Qué hubiera pasado si hace 20 años se hubieran tomado las decisiones correctas?¿En qué tipo de mundo viviríamos hoy? No hubiera pasado nada de lo que nos tuviéramos que haber arrepentido. La economía habría seguido creciendo, pero de una forma real y no especulativa. Viviríamos en una sociedad más justa y sostenible. Respiraríamos un aire más limpio. Posiblemente tendríamos más y mejores empleos. Es más que probable que se hubieran evitado muchas guerras por petróleo, como la de Irak. En fin, viviríamos en un mundo mejor.

Sea cual sea el resultado de la COP21, los ciudadanos de a pie debemos tomar las riendas de nuestro futuro y, ciertamente, desempeñamos un papel decisivo. Nosotros votamos, decidimos a quién compramos, pagamos los impuestos y, sobre todo, debemos recordar nuestro poder y nuestra capacidad para movilizarnos y exigir lo que es nuestro por derecho: un planeta habitable y una vida digna para todos y cada uno de sus habitantes.

El equipo de Nueva Cultura por el Clima tiene muy clara esta visión y por ello está al servicio de todos aquellos que quieran unirse a la lucha. Tenemos trabajo que hacer, tenemos que hacerlo todos juntos y tenemos que hacerlo ya para hacer posible lo imposible.