Contra el Decreto-Ley 2/2106 que se debate este viernes en la Asamblea Regional – Opinión en nuestro Blog.


En el Día Mundial del Control de Emisiones de CO2 28/1/2015

Quizás un día mas, pero un día para la reflexión. De la COP de París concluimos que no deberíamos superar los 2º C respecto a niveles preindustriales, y mucho mejor si nos quedamos en 1,5ª C. Para lograr esto debemos emitir un máximo de 2 toneladas de CO2 al año por persona.

La realidad es que en la actualidad, cada persona emite de media 6,8 toneladas  de CO2, aunque esta media tiene unos con 20 toneladas y otros con 0,3. A este nivel de emisión alcanzaremos + 5ºC en 2100. Si tenemos hijos hay buenos motivos para estar preocupados, porque esta nave se hunde irremisiblemente, y ojala hubiera aspectos de dudas. No les voy a detallar todo lo que nos conduce a este colapso, pero es un momento de emergencia.

Hace falta un cambio urgente, radical, digno de tiempos de guerra…será impopular, seguro, pero no hay margen para la duda: descarbonizar la economía, cambiar la dieta y reducir la carne a ritmos acelerados, invertir en adaptación agrícola y de salud y dejar de creer que la tecnología nos salvará. Hay mucho que se puede hacer, y si quieres acción ya apóyanos desde hoy, porque no vamos a morir por el clima, ¡¡pero sí vamos a trabajar a muerte por él!! …y solo seremos herramienta de cambio si miles de personas creen que esto puede cambiarse.


Valoración de Nueva Cultura por el Clima del acuerdo de París sobre cambio climático. 12/12/2015

El acuerdo sobre Cambio Climático de París: es solo el principio del camino.

El acuerdo firmado hoy en París es un enorme paso adelante en la lucha contra el calentamiento global. Un mensaje planetario que nos dice que comienzan a soplar vientos de cambio después de veinte años de negociaciones infructuosas y fracasos estrepitosos. Si bien es un acuerdo decisivo y digno de celebrar, está muy lejos de suponer un contexto de seguridad climática para el planeta ni implica los profundos cambios que son necesarios para mantener la temperatura global por debajo de los 2ºC.

El hecho de que sea un documento consensuado y mayoritariamente apoyado por todas las partes es quizá más relevante que el hecho de que sea vinculante, pues está por ver si posteriormente será ratificado, cosa que debería suceder en abril de 2016.

El documento marca la meta para el siglo XXI de no superar los 1,5ºC de calentamiento pero no define cómo se va a conseguir. Se ha marcado la altura del listón pero, por el momento, la escalera que tenemos para alcanzarlo no es lo suficientemente larga. El propio documento así lo admite e insta a las partes a asumir mayores compromisos, revisables en periodos de 5 años.

Al margen de las deficiencias del acuerdo dos hechos son incontestables. Uno es que la descarbonización de la economía y el principio del fin de los combustibles fósiles son algo ya inevitable que veremos a lo largo del siglo XXI. Quien no se suba al tren de la descarbonización se va a quedar atrás. El otro es que el movimiento por el clima es imparable y no es sólo asunto de ecologistas. En este movimiento global participan cada vez más personas, empresas, instituciones de todo tipo, ciudades e incluso estados con el objetivo común de salvar el clima y el planeta. Nuestra voz se ha escuchado en París y este es solo el comienzo.

Lamentamos que no se haya aprovechado la oportunidad para avanzar de modo ambicioso con medidas claras y rotundas, pero tomamos este acuerdo como una puerta abierta a la esperanza. Como un espaldarazo que dará impulso a todas aquellas iniciativas que buscan evitar emisiones de gases contaminantes y que mejorarán nuestras vidas de forma inmediata.

De un modo u otro estamos viviendo un gran momento. El momento de que los ciudadanos, las empresas, las instituciones y los políticos lideren la transición hacia un nuevo modelo energético y productivo y de consumo.

Es una oportunidad para que nuestro gobierno, el que los españoles decidamos en las urnas en las próximas elecciones, asuma su responsabilidad y sitúe a nuestro país a la cabecera mundial de la lucha contra el cambio climático.

Tenemos trabajo que hacer por nuestro planeta. Tenemos que hacerlo juntos y hay que hacerlo ya.